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Alcohólicos
Anónimos tuvo su comienzo en Akron, en Estados Unidos,
en 1935, cuando un hombre de negocios de Nueva York, que
había conseguido permanecer sin beber por primera vez tras
haberlo intentado en varias ocasiones durante varios años,
buscó a otro alcohólico para compartir con él
sus experiencias en un esfuerzo por superar un mal momento
que estaba atravesando y que temía que lo llevase a una
recaída.
Durante
los escasos meses de su recién adquirida sobriedad,
este alcohólico de Nueva York había observado que
sus deseos de beber disminuían cuando trataba de
ayudar a otros «borrachos» a permanecer sobrios.
En
Akron le dieron la dirección de un médico
de esta localidad que tenía problemas con la bebida
Trabajando juntos, el hombre de negocios y el médico
descubrieron que su capacidad para permanecer sobrios estaba
muy relacionada con la ayuda y estimulo que ellos pudieran
dar a otros alcohólicos. Así como el compartir entre
ellos su experiencia.
Durante
los primeros años la Comunidad se fue desarrollando
lentamente. Carecía de nombre, de organización
y de material impreso que la describiera. Se formaron reuniones
de alcohólicos en Nueva York, Akron, Cleveland y
en otros lugares.
En
1939, con la publicación del libro
«Alcohólicos Anónimos»,
del que la Comunidad tomó su nombre, y con la ayuda
de amigos no alcohólicos, A.A. empezó a llamar
la atención de la gente, tanto en Estados Unidos
como en el extranjero.
Con
el tiempo se estableció una oficina de servicio en
Nueva York desde donde se contestaban los miles de cartas
que llegaban cada año solicitando información
y literatura.
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